lunes, 4 de octubre de 2010

Sólo van dos meses...

Hola Julia:
Han pasado dos meses desde que te nos fuiste, alguna vez subí a este blog una foto tuya y dije que eras la mujer a la que más admiro y lo sigues siendo. Me ha sido demasiado difícil aceptar que no te puedo abrazar, que no puedo llegar a casa y darte el respectivo beso diciendote: "ya llegué, Julia". Sé que debo dejarte ir, tratar de entender que era algo que tenía que pasar, pero chingao, aún tenía muchos planes en los que tú estabas presente, aún tenías mucho que platicarme, aún no sé hacer bien los buñuelos, quién va terminar la bufanda que empezamos y que ahora parece una cobija, quién me va a regañar por las faldas y vestidos corts y los cortes de cabello. ¿Quién Julia, quién? Todo este debraye de letras es para decirte que te extraño como sí tienes una idea, que te estoy llorando en abonos, me haces tanta falta y sigo algo molesta porque siento que me fuiste arrebatada. Te has de estar riendo de mi, de tu negra que sentada frente a la computadora con los ojos llorosos y el nudo en la garganta te escribe con la inteción de sentirse un poco mejor.
Ja, recuerdo cuando te dijeron: "¿Es tu nieta? se parece mucho a ti"... y tus palabras fueron: "mmmm, pues si, eso dicen".
Así es esto Doña Julia, yo estoy aquí extrañándote y tú estás con el abuelo dándole vuelo a la "hilacha".
Te amo, méndiga viejilla hermosa!

jueves, 27 de mayo de 2010

Me amaneció nublado

Me amaneció nublado y con la nostalgia por mi ciudad, aquí hay demasiadas cosas pero extraño la sencillez y la tranquilidad de Cortazar, quién lo diría, siempre quise salir de ahí y ahora quiero volver, pero sólo por momentos.
Bien lo dice mi profe Herminio "El pueblo de Machigua, mi pueblo, mi aire, mi respiración..."
Hoy más que otros días lo siento así.



El manto blanco que cubre la ciudad
ilumina la cúspide
donde se observa la cruz.
En los senderos la fe desencadena el llanto
y localiza en la debilidad de los incautos, alojo.
Tradición y consuelo encuentran ahí los danzantes
caminan, corren, descansan.
Son las promesas, las oraciones y los cantos
los que aceleran y mantienen el paso
y aquellos que sufren descubren en el baile el perdón.
Es Machigua a quien buscan
anhelan, disfrutan.
De ahí partieron los ancestros
y ahora vuelven a buscarlos
en el reconocimiento con el otro
los hombres obtienen la paz.
Y es que se dice que desde Machigua
puedes ver el universo.

jueves, 29 de abril de 2010

Para el extraño de siempre...


29 de abril de 2004

Hoy me di cuenta que él me gusta, no es sólo el amigo que creí,
no son sólo las sonrisas que me roba sin darse cuenta
o los suspiros ocultos cuando digo "buenas noches"
y doblo la esquina con la sonrisa en los labios.


Hoy se cumplen 6 años desde que escribí esto, sí que pasa el tiempo volando. Han pasado muchas cosas, momentos, sensaciones, risas, llantos, tristezas, alegrías y hasta celos, jaja, pero él sigue presente, de una u otra manera, todo ha sido una etapa muy rara que no entiendo y no sé si quiero entender. Este ir y venir, las ausencias, los encuentros, los adioses, la no pertenencia, lo prohibido, al final somos –como él lo dijo alguna vez- aquellos tontos que inventan historias para continuar en la fantasía. Nuestra historia, nuestra fantasía llena de misterios, nuestros secretos, nuestras miradas.
Y después de tantas lunas seguimos siendo los extraños que iniciaron el juego, los amigos que se ríen de las tonterías del otro y se escuchan, los amantes que se reconocen en la mirada, en la sonrisa. Quizá no era necesario subir esto pero no me importa, hoy puedo decir que te odio.

Fugitivos, aprisionados en silencio
ocultándonos en miradas,
en palabras prohibidas.
Jugando a ser extraños
a encontrarnos de manera inconciente,
a besarnos con precaución
Mintiéndonos para no caer en la trampa.
Tentaciones en la piel, pasión y delirio quemando los cuerpos,
amándonos en lapsos pequeños...




martes, 13 de abril de 2010

Tu boca

Manantial de mentiras

inalterable deseo en noches no esperadas

árido desierto para las sombras

que se quedaron sin aliento

de tu boca rescato la lengua

que me provoco los gritos,

los gemidos.

Tu lengua deslizándose entre mis piernas

el desenfreno ocasionado por el movimiento

tu boca a la que beso con ausencias

muerdo con palabras y rozo con mi lengua.

A una boca nunca mía,

constantemente ajena.

Esa boca siempre tuya.



Porque después de todo me gusta creer lo que dices,
aunque sé que mientes...



martes, 30 de marzo de 2010

Hay días...

Pocas palabras para un sinfín de ideas que papalotean en la memoria volátil de un ajeno misterio.
¿Cómo se escribe o par quién? ¿Para ti? ¿Para mí? ¿Para ellos? ¿En qué momento nos convertimos en marionetas del tiempo e imitadores del espacio?
Cuando se pierde la calma y el viento golpea contra la espalda desnuda no queda opción a la prórroga, las manos que tocan el vientre alteran las palabras inquietas en la lengua de sol. Eres quien espía detrás de las cortinas para encontrar una belleza que jamás poseerás. Escribes por inercia, sin saber las letras y te quedas muda frente al papel. Escuchas murmullos y sólo en tu aliento encontrarás el sabor a carboncillo que mancha tus dedos, dejarás el lápiz en el momento que entiendas el porqué del ayer y el mañana en tu sonrisa.





Sigo teniendo miedo a lo que suceda, a encontrar en las respuestas más preguntas. De saber que el final es necesario y no aceptarlo, de no encontrar en tu mirada instantes para mí.


martes, 16 de marzo de 2010

Instantes de nada


Se han dicho muchas frases,

palabras totalmente fuera de sentido,

mentiras, verdades, se han aplacado las ganas,

el placer.

Se han dado besos, robado caricias,

escuchado gemidos, lanzado gritos.

Hemos sido las fieras que cumplen salvajemente el deseo.

Se han gozado los cuerpos, mordido los labios,

reconocido los sexos.

Sin embargo, queda una sensación de vacío,

un silencio incomodo

entre la distancia y la duda,

entre el ayer y el hoy.

Se han olvidado los encuentros,

han muerto las sonrisas y ha vuelto

el misterio en la mirada

de quien dice mucho con tan poco.


martes, 2 de marzo de 2010

Un martes cualquiera...

Noche azul, resplandor de los mares en la ventana,
Sirenas caminando por las calles desiertas
De un pueblo fantasma donde habitan los recuerdos
Que se aferran al presente.
Perecerán en el olvido, no hay duda de eso
Se esfumarán con el alba.
Los sueños duermen en la cama.
El despertador sonará a las seis.



Un día más está por terminar...
y yo sigo buscando tus labios.



En la espera de un beso.


miércoles, 24 de febrero de 2010

No estaba muerta, andaba de parranda

Hace 5 meses que no escribía nada en este blog, han pasado tantas cosas desde entonces, he vuelto a la lucha con esto de la Literatura y el tratar de entenderla un poco, he mudado los anhelos a otra ciudad pero me traje en la maleta muchos recuerdos, sigo sin entender a quién le escribo aunque sé que existe un "ÉL", sé que existe ese alguien que motiva a las letras, que mueve y remueve las tripas la panza, jaja. Sé que existe o bien, eso quiero creer, necesito creer que hay alguien que le devolverá la cordura a esta extraña que le escribe aún sin conocerlo, pero, ¿quiero perder mi grado de locura? NO LO CREO.
De nuevo las palabras se derraman sobre el teclado, sin una idea de lo que quiero decir, me gustaría que dijeran: estoy de regreso.

Y aquí un poema de Julio Cortázar que me recuerda su ausencia.



EL FUTURO

Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,

ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y se muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.


Julio Cortázar