jueves, 17 de septiembre de 2009

Entereza


Se respira ausencia en la habitación,
en su mirada descubrí la tristeza,

ella trató de esconder en su rostro el paso del tiempo

y cada noche antes de dormir arropa la esperanza de volverlo a ver.

Yo, torpemente olvidé las risas, las historias,
ella las conserva intactas en su memoria,

ella platica con él en sueños,

él promete que volverá cuando sea el momento.

Yo, sólo cumplo con el papel de espectadora
y escribo lo que a muchos no interesará.



Doña Julia, la mujer que más admiro y de la que estoy realmente orgullosa. ¡¡¡Y es que yo adoro a mi abue !!!! jeje


lunes, 7 de septiembre de 2009

Escalera


Presté atención a sus movimientos mucho antes de que comenzara la tan esperada charla, por momentos me olvidé de lo condicionado de nuestro encuentro y lo limitado del tiempo, observé su ojos, observé sus labios, el roce de su mano en mi rodilla, las palabras no fueron forzadas y los silencios no se presentaron, las sonrisas de dos cómplices, los amigos de un pasado cada vez más cercano. ¿Qué podía hacer? Estaba sentado frente a mí con la sonrisa de ayer, una vez más los recuerdos saltaban a la vista en mis risas torpes e inútilmente discretas.

Los minutos caducaban y escalón por escalón, revivió el temor. Fueron innecesarios los pretextos para justificar ese beso, no me importaban las explicaciones, esa noche disfruté sus besos, sus caricias, no puedo negar que deseaba ese momento. Su respiración agitada, el rápido ir y venir de los latidos de su corazón y el tiempo contenido en nuestros cuerpos fueron el motivo perfecto para alterar el significado que le he otorgado al término escaleras, la funcionalidad y practicidad de una puerta cerrada puede determinar un segundo.

Nos vimos reducidos a vestigios de un ayer inesperado, ¿coincidencia o realidad? No lo sé, las dudas e incertidumbres comienzan a navegar en la inconciencia de las palabras. El mañana se dibuja con un final que no podría ser muy distinto al anterior. Un sinfín de incógnitas lanzadas al viento me queda para esta noche en la que me atrapa el sueño.



viernes, 4 de septiembre de 2009

Ajedrez: Rosario Castellanos

Porque éramos amigos y, a ratos,
nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.

Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.

Henos aquí hace un siglo, sentados,
meditando encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.



Subo este poema de Castellanos, porque me trae recuerdos, porque me traslada al juego que comenzamos, ese juego que ninguno de los dos quiere perder.
¿Quién hará el próximo movimiento?



lunes, 31 de agosto de 2009

Perspectiva individual de un suceso irreparable

Recuerdo efímero del tiempo marchito
en ensayo fugaces, el aliento opacado
por un misterioso polvo de tierras lejanas.
No hay nada más que decir, nada más por hacer
sólo dejarnos en el ayer.
Cuento los pasos y escucho los acentos
mal colocados en palabras arcaicas,
vístete, es momento de despertar
las sirenas están cansadas de tanto cantar:
do, re, mi, fa, sol.
Inquieta, callada, mojada
recorro el paraje insólito de nuestros ojos ocultos
en dunas intransigentes,
queriendo olvidar que (te) olvidé sin querer

miércoles, 26 de agosto de 2009

Cautelosa Tormenta


Me acerqué tímida, realmente su presencia me pone nerviosa, hubo una extraña sensación en el vientre al momento en que sin imaginarlo me arrebató el beso que marcó el principio del fin. Sus labios eran suaves, dulces, era inútil resistirme, más cuando lo había imaginado tiempo atrás. Heme ahora besando al amigo de siempre, lo prohibido al alcance de mis manos, los deseos cumpliéndose en un encuentro ocasional.Sus manos de manera indescriptible recorrían mi cuerpo, tocando, explorando, sintiendo el nerviosismo, la excitación entre mis piernas, mientras mi respiración se agitaba cada vez más.No sabía qué hacer, ni qué decir, pude detenerlo pero en verdad lo deseaba, fui suya porque así lo quise y sin más, dejé que comenzara a desnudarme. Sus labios recorriendo mi cuerpo, mi cuello, mis pechos, llegando al centro. Saboreé cada momento, y al observarlo sentí que no mentía, que él deseaba ese instante tanto como yo. Comenzó el vaivén, de alguna manera la timidez desapareció y mis manos tomaron rumbo, la inexperiencia era notable pero después de unos minutos el espacio se consumó en el silencio de unos besos atrevidos, besé su rostro, mordí sus labios.
Caminar sobre su cuerpo y danzar sobre su sexo.
Las palabras arrojadas a la nada, los suspiros congelados en una habitación, las caricias observadas por los espectadores detrás de las cortinas.Bastó tan sólo una mirada para entender que el tiempo había escapado por la ventana, era momento de volver a la realidad, esa realidad en que nuestros pasos son contados y los besos sólo pueden ser robados. Y ahora, ¿qué hago con las ganas de que su cuerpo roce el mío, despacio, muy despacio, que sus labios recorran lo recovecos que existen en mi, que sus dedos se conviertan en mi perdición y de que sus besos lleguen al agua cristalina que brota del centro?Me gustaría ver cómo llega a la cúspide mientras estalla dentro, y escuchar el placer que brota de la expresión en su rostro.

lunes, 3 de agosto de 2009

Extraño

Sigo escribiendo con tintes de ayer

las horas caducan con el viento en los labios

la luz esmeralda de su rostro penetra mis sentimientos

Y altera la verdad de los días.

Los latidos de un corazón ajeno perturban

el silencio de una noche azul.

Pasos lejanos, encuentros deseados,

letras fugándose mientras observo

cómo me vas olvidando.

miércoles, 29 de julio de 2009

Un día común...

Quizá es un buen momento para que las palabras se derramen sin sentido y los latidos se olviden en el teclado que tocan mis dedos, letras pequeñas, letras en tono azul significando poco o tal vez nada, el tarareo de una canción que habla del ayer, un ligero olor a melancolía se pasea por mi cuerpo y de repente, se detiene. ¡Cuenta, cuéntame algo que sea verdad! O miénteme como siempre, yo seguiré sentada en esta silla que puede ser el juguete perfecto de cualquier niño, esperando un momento para olvidar, olvidar que debo recordar, recordar que los silencios gritan en mis sueños y soñar que escribo frente a una computadora un texto que se olvidará. Olvidé escribir para ti, ¿ o para mi?

jueves, 16 de julio de 2009

Correspondencia

¡Acércate! Quiero rozar tus labios con mi lengua lentamente. Quiero besarte y tocarte como no lo han hecho otras manos en tu vida, acariciarte y llevarte a la ruina, o quizá, ¿a la gloria? Necesito decirte que tengo ganas de ti, de gozar de tu cuerpo, quiero que me hagas olvidar los miedos. Quiero ceder, quiero sentirte. Quiero ser algo más que el tiempo que se caduca fuera de la habitación. Quiero acercarme a ti para luego comenzar a desnudarte. Beso tu rostro, muerdo tus orejas y deslizo mis manos por tu cuerpo, por tu piel desnuda, descendiendo hasta llegar al centro, temerosas mis manos comienzan el juego y los temblores en tu cuerpo me piden que continúe. Quiero caminar sobre tu espalda desierta, morder tus piernas y provocar una explosión para saciar la sed que me provoca la idea de unos besos atrevidos.
Te arrojo a la cama, observo que sonríes y me intimida tu mirada. ¿Te lo había dicho antes? Camino hacia ti y me coloco sobre tu cuerpo, danzamos horizontalmente, danzo sobre tu sexo, te susurro cosas al oído, palabras que después comprenderás, por ahora sólo hay espacio para la excitación que nos provoca el sabernos distantes, ajenos y callados. Puedo reflejarme en tu mirada mientras sofocamos al deseo y cansamos nuestros cuerpos con latidos intermitentes…

viernes, 26 de junio de 2009

Un día de esos...

He estado pensando(sí, a veces lo hago) cuál fue la intención de abrir este blog y aún no estoy muy segura del propósito inicial, tanto así que llevo intentando escribir algo desde hace más de dos horas y no lo he logrado. Además de que hoy es uno de esos días en los que las ganas de hacer algo nada más no existen, uno de esos días en los que desperté molesta y desquito con "todo" el mundo (como si todo se redujera a mi madre diciendo que es hora de ir a trabajar y a mi perro que no deja de lamerse).
Estoy molesta aún, creo que es por su insistente silencio y mi tan desesperado intento de adivinar qué sucedió para que decidiera dar media vuelta y dejarme sin un principio pero con mucho final, molesta porque Michael Jackson ha muerto sin despedirse, porque a mi café le hizo falta azucar, porque no he fumado desde hace una semana(debo dejar el cigarro).
Molesta porque sólo sació las ganas y se marchó, estoy molesta porque hoy desperté de mal humor.

miércoles, 24 de junio de 2009

Olvido

¿Recuerdas cómo fue que inició el juego? Comenzó con risas, abrazos, fotografías y diversión, esa noche en la que escuchamos música a las 4 am., noche en la que moría de sueño pero deseaba seguir a tu lado.
¿Recuerdas la película que vimos juntos? Me dijiste que era de tus favoritas y mientras la película transcurría, tus brazos rodeaban mi cuerpo, me abrazaban y yo estúpidamente sonreía.
¿Recuerdas la primera vez que me viste ébria y vomité tus tenis? Debías alejarte pero seguías cuidándome, me contabas chistes y datos curiosos, dijiste -aún lo dices- que no entendías a la gente de "provincia".
¿Recuerdas las canciones que escuchamos en el concierto de Big Band Jazz México, el Teatro Juárez arropándonos, el pastel de chocolate que comimos y el café que preparaste? En esa ocasión pasé dos noches a tu lado, y en la segunda noche sucedió lo ya esperado, compartimos emociones, nos cansamos, nos saciamos, nos besamos como se besan los amantes: en silencio.
Creí que tendría la oportunidad de seguir en tu memoria, así como creí en tus letras cada vez más distantes, en las palabras que no dijiste, en los abrazos que no me dabas. Creí en el "Quizá", el quizá que me aseguraste varias veces. Creí en tí, en tu sonrisa y en tu mirada.
¿Recuerdas la última vez que te vi?
Comenzó a llover y te recuerdo en silencio, junto a mí, olvidándome.
¿Lo recuerdas?


Ponme la mano aquí, ¿Macorina?


No debería escribirte sin embargo aún tengo esa pequeña necesidad, me acostumbré a hacerlo y por ahora ésta es mi manera de empezar a olvidarte.


lunes, 22 de junio de 2009

Incertidumbre

Ultimamente he jugado a ser poeta, a construir con ladrillos de papel castillos en el aire pero al terminarlos, un viento que viene desde el suelo los destruye. Me pregunto si es el abuelo que dejé olvidado en el cementerio, el primer amor que destruí con mentiras o si es simplemente la pasión en la que olvidé quién soy (espero descubrirlo pronto).